miércoles, 18 de junio de 2008

Anotaciones profanas sobre los fundamentos éticos de Tepeu y Gucumatz en la primera parte del libro sagrado de los Quichés

“Los primeros españoles que vinieron al Nuevo Mundo
vivían aturdidos por el canto de los pájaros,
se marcaban con la pureza de los olores y
agotaron en pocos años una especie exquisita de
perros mudos que los indígenas criaban para comer.
Muchos de ellos, y otros que llegarían después,
eran criminales rasos en libertad condicional,
que no tenían más razones para quedarse.
Menos razones tendrían muy pronto los nativos
para querer que se quedaran”.
Gabriel García Márquez
“Por un país al alcance de los niños”
1
Por: Jaime Alberto Rojas R.

PRESENTACIÓN
Las ciencias sociales han sido disyuntivas en los análisis fenomenológicos, de las creaciones de nuestros países y de “Nuestra América”, para emular a José Martí
2. Tal disyunción y anulación vienen enraizadas desde la educación informal en los hogares, hasta la educación formal de los colegios y universidades, lo cual muestra nuestras incapacidades y nuestras frustraciones políticas, económicas, sociales y hasta religiosas.
Como comunicador debo decir que una de estas ciencias disyuntivas, es la comunicación. Pues muchas veces parece que los hechos ocurren sólo y únicamente desde la introspección de los individuos, como en una especie de autismo social, como en alguna oportunidad denominara Castells a este tipo de fenómeno. Entonces, los discursos, producto de esta forma de análisis, se convierten en cosa prohibida, en verdades a medias o en locuras y esquizofrenias de quien investiga, para parafrasear a Foucault.
En las líneas que siguen a continuación, deseo presentar desde mi lectura del Popol Vuh
3 -no se si una locura o casi una esquizofrenia personal-, un tema que me parece recurrente para los procesos de reflexión sobre nuestra identidad como latinoamericanos: me refiero a algunos elementos éticos, en la primera parte del libro sagrado. que es la de la creación, la de su fundamentación. ¿Cuál es el rol que desempeña la ética en este libro sagrado? ¿Cómo podemos volverla incluyente para mostrar un discurso diverso de la vida latinoamericana? Entiendo que estas son preguntas muy genéricas y que nos daría mucho trabajo, estudio y tiempo el responderlas; pero también soy conciente de que como estudiante de filosofía latinoamericana, se me convierten en un imperativo. Sin duda, comienzo tienen las cosas; por ello hay que comenzar en este instante; a partir del contexto. He aquí apenas un esbozo.
El Popul Vuh y Europa
La historia señala que el Popul Vuh
4, el libro sagrado de la raza Quiché -nombre que después designó al pueblo más poderoso de Guatemala en el siglo XVI- fue originariamente pintado –no se conoce la autoría de tales pinturas-; pero que por intervención de los misioneros españoles que llegaron al nuevo mundo y su preocupación por enseñarles a hablar y a leer en lengua castellana a los aborígenes, se logró que éstos transcribieran sus palabras y sus textos de lengua indígena a la nueva lengua. Promediaba el siglo XVI.
En esta misma época, los europeos habían alcanzado un altísimo nivel cultural, que se reflejaba en el número de universidades que cada vez aumentaba, difundiendo el conocimiento que habían rescatado del Mundo Antiguo y que poco a poco se superaba en áreas tan importantes como las matemáticas, la astronomía y la geografía. La imprenta había sido la posibilitadora de tan importante avance
5.
Los españoles jamás se imaginaron que en el Nuevo Mundo se encontrarían con menos atraso del que después divulgaron, pues la arquitectura, los caminos empedrados de Incas, Aztecas y Mayas señalaban un notable grado de desarrollo. Igual sucedía en organización social y política. “Los Mayas, especialmente, poseían conocimientos exactos de los movimientos de los astros, un calendario perfecto y una sorprendente aptitud para los trabajos literarios y artísticos”
6 “Era un mundo más descubierto de lo que se creyó entonces”, como lo señalara el Nóbel Gabriel García Márquez. Era un mundo en donde tuvo que enfrentarse la ética de la creación, con a la ética de la destrucción.

La ética del “holi, holi, huqui, huqui”7
Para los formadores y creadores en el Popol Vuh, Tepeu y Gucumatz, crear unos seres que satisficieran sus necesidades de invocación adoración y alabanza fue algo complicado. Intentaron con varios materiales, pero ocurría que no daban con el punto. Primero porque su lenguaje fue dispar; segundo, porque no eran consistentes: hablaban pero no tenían entendimiento; tercero, porque no tenían alma ni entendimiento; además andaban sin rumbo y andaban a gatas: “hablaban al principio pero su cara estaba enjuta; sus pies y sus manos no tenían sangre, ni sustancia ni humedad, ni gordura; sus mejillas estaban secas, secos sus pies y sus manos, y amarillas sus carnes”8. Claro eran de palo.
Hasta aquí en el texto, solo encontramos una ética creadora y creativa de Tepeu y Gucumatz y una serie de valores en ellos. Hablo de ética de Tepeu y Gucumatz por una razón suficiente: los creadores andaban en parejas. Solamente, cuando se tiene otro al lado, se entiende la ética. En el Popol Vuh, siempre hay una pareja creadora de acuerdo con el dualismo de los Quiché; es decir, que la conceción dualista de los Quiché da origen a una ética siempre creadora. Robinson Crusoe, mientras estuvo solo, vivía, se movía, como quería. No le preocupaban sus acciones, no le preocupaba una ética; Sólo le preocupó cuando encontró unas huellas de pisadas; se preocupó de todas sus acciones; claro, florecía en él la ética. Su ética nació con Viernes
9. De igual manera, la ética Tepeu y Gucumatz existía por que eran dos y además la basaban en la obediencia a la naturaleza y en el Otro-otro – el hombre- como ser especial (ya hemos visto que debe ser especial): ya no estará “todo en calma, en silencio; todo inmóvil; callado, y vacía la extensión del cielo10”, pues la tierra se llenará de símbolos, de sonidos, de voces, pero sobre todo de humanidad y es ésta la que es inspiradora de la ética; una ética compartida.
En cuanto a los valores, en primer lugar el trabajo se descubre como un valor fundamental; es lo que da sentido a su quehacer y a ellos mismos, pues no cejan en el empeño de hacer la creación que desean, antes de la madrugada. Tienen poco tiempo y mucho problemas. Un segundo valor es el de la humildad. Reconocen que han cometido errores, por ello necesitan consultar con alguien que les oriente; ese alguien lo constituyen los ancianos, fuente de sabiduría en todas las épocas (menos en Colombia que viven en condiciones lamentables, distantes a todo servicio y oportunidad). Un tercer valor es su trabajo en equipo. Trabajar en equipo, debe llevar a cumplir objetivos comunes; a crecer y a hacer crecer; a crear y a recrear sus creaciones. El trabajo en equipo es el culmen de la entrega y el compromiso; es entregarse al otro y entregarse con el otro buscando crecer y trascender juntos; es soñar –porque de sueños somos hechos- y luchar con el otro por realizar esos sueños, que es lo mismo que realizarse a partir de la realización del otro.
Si los formadores tenían estos valores y orientación ética, lo más probable era que los transmitieran a sus creaciones; pues una creación siempre tiene algo de la fuerza y sereidad del creador. En las obras, se transmiten el pensamiento, el sentimiento y el deseo de sus creadores; las obras –los hombres- se convierten en lenguajes arrolladores que expresan a su creador
11. El hombre en el Popol Vuh, siempre es fruto de la tierra (“la piojosa grande” como la personificara M.Asturias en “Los Hombres de Maíz”): lodo, madera y por último maíz. Y como fruto de la tierra se debe a ella.
Colofón
La segunda pregunta que me formulaba al inicio de estas anotaciones era la de ¿Cómo podemos volver la ética incluyente para mostrar un discurso diverso de la vida latinoamericana? Ésta tiene tanto de ancho como de largo; sin embargo, como argumento inicial de respuesta, me atrevo a señalar que dentro del texto del popol Vuh el hombre, también tiene una ética en tres dimensiones: primera generación: él mismo. Segunda generación: la sociedad; y tercera generación: la tierra. Él no puede substraerse a ello, pues sería de lodo o palo; Si su existencia es de maíz y su arraigo a la tierra es vital, su ética no puede desconocer ni dejar de defender su especie. Gaspar Ilom en la novela de Miguel Angel Asturias lo tiene claro, como lo tienen claro los Quichés en el Popol Vuh. El espíritu dualista con que fueron creados –con que viven los Quichés- es suficientemente inspirador para una ética del planeta. Y el PopolVuh en su conjunto y en su carácter sagrado, es un acervo moral del hombre latinoamericano y fuente inspiradora para la construcción de una ética latinoamericana.
BIBLIOGRAFÍA
ANÓNIMO. Popol – Vuh. Las antiguas historias del Quiché. Edición de bolsillo.
ASTURIAS, Miguel Angel. Los hombres de maíz. Editorial Lozada, Buenos Aires, 2004
BARRETO, G. Juan José. Mutación Semiótica De Un Texto... Revista Coatepec No.12, enero-junio 2007.
BUBER, Martín. ¿Qué es el hombre? Fondo de Cultura Económica. México, 2002
DUSSEL, Enrique. Introducción al la Filosofía de la Liberación. Editorial Nueva América. Bogotá, Colombia, 1988.
FUENTES, Carlos. Los cinco soles de México. Editorial Seix Barral, España, 2000
PAZ, Octavio. El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica. México, 2002
RESTREPO, Javier Darío. 40 Lecciones de ética. Editorial Debate, Venezuela 2006
REYES, Alfonso. Cartilla Moral. Fondo de Cultura Económica. México, 2004.
NOTAS DE PIE DE PAGINA
1 “Por un país al alcance de los niños es el preámbulo del informe sobre ciencia y tecnología presentada por la misión de sabios, creada por el gobierno del presidente Ernesto Samper
2 “Nuestra América” es el título de un texto publicado por José Martí en La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891 y El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.
3 Popol: Palabra maya que significa reunión, comunidad, junta, consejo. Vuh: Libro, papel. Para los Quichés de Guatemala, hombres del bosque o de los magueyes, el Popol Vuh tiene el mismo significado que para los católicos tiene la Biblia. En el libro se distinguen cuatro partes: I Parte: Creación del mundo y origen del hombre, conforman la primera parte del texto. Describe cómo después de varios intentos, el hombre fue hecho de maíz, el alimento tradicional de la alimentación Quiché. II, Parte: Hunahpú e Ixbalanqué son semidioses que tienen mucas aventuras de las cuales algunas son narradas en el texto. Estas terminan con el castigo de los malvados y de sus padres sacrificados por los genios del mal en su reino sombrío de Xibalbay. III. Parte: Se refiere al origen de los pueblos indígenas de Guatemala, sus migraciones, su sentamiento en el territorio, sus guerras y el predominio de la raza quiché sobre las otras hasta poco antes de la conquista española. IV. Hace un recorrido por la historia de los Reyes y la historia de conquistas de otros pueblos.
4 La cronología conocida del texto escrito se inicia en 1550-1555, precisamente cuando se escribe el manuscrito. También se desconoce quien lo hizo. En 1701-1703, se conoce una copia en caracteres castellanos en Chichicastenango, la cual fue traducida por el sacerdote dominico, Francisco Jiménez , o Ximénez. En 1861, Etienne Brasseur de Bourbourg, con base en la traducción del P. Ximénez, publica la obra en francés con el nombre Popol Vuh. Posteriormente, diversos autores desde el propio texto han investigado sobre las antiguas tradiciones del pueblo quiché .
5 El libro se constituyó en el centro de atracción y de cultura por excelencia. Y si de libros hablamos, en España durante la época, tenemos que mencionar El Amadis de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo (1508), el primer best seller de la historia de la novela. Las Sergas de Esplandián, continuación del Amadís debida a Garci Rodríguez de Montalvo (1510), Tirante el Blanco, traducción al castellano de la novela de Joanot Martorell y Joan de Galba (1511),El Palmerín de Oliva, de Francisco Vázquez (1511), El Primaleón, también de Francisco Vázquez (1512), El Caballero de la Cruz, de Alonso de Salazar (1521), El Amadis de Grecia, de Feliciano de Silva (1530), Don Florisel de Niquea, también de Feliciano de Silva (1532), El Caballero Platir, anónimo (1533), El Espejo de Caballerías, de Pedro López de Santa Catalina (1533), Don Rogel de Grecia, de Feliciano de Silva (1535), El Palmerín de Inglaterra, traducción de una obra inédita del portugués Moraes Cabral (tesorero del rey Juan III) realizada por Luis Hurtado de Toledo (1548), Orlando Furioso, traducción al castellano de la obra de Ariosto, realizada por Jerónimo de Urrea (1549)
6 Anónimo. Popul Vuh página 7
7 no son expresiones como tales de la lengua Quiché. Es la onomatopeya del sonido de la piedra durante la molienda del maíz
8 Anónimo. Popul Vuh página 30
9 Fernando Savater, trae esta historia en su texto Ética para Amador. Páginas 123 ss, Ariel, Barcelona 1990
10 Anónimo. Popul Vuh página 23
11 Sin embargo, sobreviene un duda: ¿la migración de la oralidad a la escritura no cambia en algo el pensamiento el sentimiento y el deseo del pueblo Quiché? Supongamos que NO. Supongamos que fue exegética esa interpretación y que al igual que la idoneidad del P. Ximénez de mostrar su traducción a dos columnas –en una columna iba la traducción manuscrita de la oralidad con caracteres españoles y en la otra la traducción manuscrita al castellano- lo que allí se dice es el pensamiento, de los indígenas quichés.

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