Por: Jaime Alberto Rojas Rodríguez
“Madre de los metales, te quemaron
Te mordieron, te martirizaron,
Te corroyeron, te pudrieron
Más tarde cuando los ídolos ya no pudieron detenerte”
(Canto en General de Pablo Neruda)
Presentación
Señala el historiador colombiano Germán Colmenares que la expansión y ocupación del suelo por parte de los españoles, tenían una explicación fundamental: la búsqueda de metales preciosos , pues “el oro y la plata, significaban para los ocupantes algo más que una oportunidad de elevar su rango social y equipararse a una nobleza terrateniente en España”[2] Acaso fue esta ¿una manera de construir identidad por parte de los españoles llegados al Nuevo Mundo? Parece que sí y todo su esfuerzo comercial por el Atlántico entre 1492 y 1720 así lo señala. ¿Acaso la identidad de las personas llegadas al Nuevo Mundo, la generó el oropel de los metales preciosos? No solo la generó, sino que la mantuvo en cada una de sus actividades, empresas y actos comerciales a lo largo del periodo antes señalado. Primero, con el oro; después, con la plata.
Este trabajo intenta mostrar de manera reflexiva esta “enfermedad de los metales” en el Nuevo Mundo, sobre todo en lo referente a la plata, pues el oro se agotó rápido por su desarrollo poco uniforme. Si bien América remplazó la fuentes de oro africano, sustituyó en mayor grado las minas de plata alemana[3].
Fórmulas mágicas para hispanizar
El ser ES y el No ser NO ES. Esto parecía estar claro en la ambición de los conquistadores. Si en la Madre Patria no eran, en América SI podían serlo; por ello usaron diversas fórmulas (sociales, políticas, religiosas, económicas) para hispanizar –un término que desprevenidamente parece una bendición, pero que al reflexionarlo se torna casi en una maldición-. Por ejemplo, según lo cuenta Miguel León Portilla, crearon un “Sistema de subasta”, para cambiar maíz y el fríjol por monedas de plata o a veces productos u objetos que fueran necesarios. Pero como todos tenían el mismo síndrome de deficiencia identitaria y además el afán por quitársela, los que compraban querían hacerlo de inmediato y los que vendían, como ya la tenían, no querían hacerlo pues retenían los productos, como lo hacían los encomenderos, para obligar que el precio subiera; es decir, empleaban la archifamosa fórmula del acaparamiento, para ganar más; para SER más.
Pero el ingenio del español y su necesidad por asirse con una identidad “próspera” no paró allí. Se inventaron otro mecanismo, esta vez no con productos, sino con el dinero recolectado en los tributos. Observaron que esos tributos eran mayoría en dinero y pocos en especie; entonces decidieron hacerlos mixtos con el propósito de equilibrar la moneda y los bienes. “Mataron dos pájaros con un solo tiro”, como dice el adagio popular: normalizaron la encomienda y estabilizaron el tributo. El Nuevo Mundo, les estaba entregando poco a poco, a base de la expoliación de la que era objeto, la identidad al español emigrante y conquistador.
De América llegan galeones cargados de...
A partir de 1550, los barcos no transportaron más oro, ahora trasportaban Plata. La identidad dejó de valer oro para valer plata. De pronto no tendrían una identidad tan brillante, tan dorada, pero tendrían una identidad más comercial; más al alcance de la mano. Mucha plata llegaba a Sevilla desde América en galeones, una nueva tecnología para surcar los mares y para resistir todo el peso que significa transportar metales. Los galeones, entonces fueron unos dignos reemplazos de las ya vetustas carabelas. Y a la par con la tecnología de navegación, se había logrado una técnica para tratar la plata: con el mercurio, hacían una especie de amalgama entre estos dos elementos para separar la ganga. Esta técnica fue empleada desde 1571 en Potosí, logrando que se duplicaran las exportaciones entre 1580 y 1630. “Las Indias comenzaron a “vomitar” sus riquezas, según las frase de Montchrestien”[4] economista francés (1575-1621), citada por Braudel, pero también vomitaron una nueva oportunidad identitaria para los europeos.
En “Las venas Abiertas de América Latina”, Eduardo Galeano señala que España ordeñaba la vaca, pero que otros se tomaban la leche y esto se corrobora con la cantidad monedas que circulaban por Europa; sobre todo por Francia, a donde llegaban los navegantes a comprar finas telas para sus naves y otras extravagancias. A SER “comprando fino” porque podían pagar, con el propósito de surcar de nuevo los mares hacia la Nueva Argenta. El influjo de la plata afectó a la periferia europea, donde la superabundancia de la plata causó la extinción del sistema de trueque. Se inició así el intercambio monetario. Y des esta manera el sistema de flotas reforzó la confianza en el monopolio mercantil. España y sus grandes consorcios de Sevilla, Cádiz Veracruz y Lima se apoyaban en un sistema de convoyes en donde excluían a sus rivales. La capacidad y fiabilidad del sistema de flotas, estimuló la creación de nuevas industrias, mercados y rutas en América[5]. Por ejemplo, en 1576, “Felipe II y sus asesores examinaron las ventajas que reportaría la ruta de Nantes, donde el sólido crédito del mercader español Andrés Ruiz podría servir de pivote para transportar a través de Normandía y de Francia. [6]
Realmente lo que le importaba al Rey, es que este comerciante, lleno de plata y con posibilidades de crédito, le ayudase a traficar el metal por la zona sin ningún tipo de riesgo para la corona. El comerciante estaba feliz de que su majestad lo tuviera en cuenta. Constataba que su identidad era igual de sólida que la plata.
Plata intercolonial
También la plata se utilizó en América para pagar sueldos, intercambios financieros y cubrir la circulación monetaria[7] y se introdujo en el comercio de México con Perú, con Guatemala, y Venezuela; y Perú con Chile, a pesar de la prohibición de la corona de estos intercambios coloniales, que frenaba su desarrollo.Y tenía razón la Corona; pues muy pronto comenzaron a generarse procesos inflacionarios en México y Perú y reducciones de los indígenas, lo que produjo escasez de comida y una ola de especulación con los productos de primera necesidad. La búsqueda de la identidad generó en las provincias consecuencias nefastas, no solo sociales sino también antidesarrollo, pues las principales ciudades quedaron frenadas en todos los órdenes, pero esta búsqueda, si bien pagó un precio muy alto, llegó a un punto crucial en su camino: una primera manifestación de ésta se llamó comerciante.
Examinemos. Ejemplo de este estancamiento y de la inflación que lo generaba, está la afectación al precio de la cochinilla, un sólido tinte rojo procedente de Centroamérica, pero el índigo, un tinta azul que no era tan valioso como la cochinilla y que además se pudo producir en Europa y en otros países de Centroamérica, gracias a esde identitario primigenio: el comerciante.
Un ejemplo más. El advenimiento de las flotas, no solo estimuló el comercio en Europa; también lo hizo en el Pacífico y en el Caribe. “La economía de Nueva España se amplió más rápidamente que la de Perú; la plata peruana siempre tuvo escasa consideración, aunque en términos relativos, pero Perú antes de que terminara el siglo, comenzó a enviar vino, aceitunas y aceite de oliva a Panamá y Nueva España, para preocupación de comerciantes reales, quienes querían controlar este comercio”[8]. La identidad les daba para eso.
La plata y el nuevo ser comerciante
El nuevo SER COMERCIANTE descolló rápidamente también en la búsqueda de rutas al interior de las colonias. Entonces florecieron rutas interiores más cortas a lo largo de la costa del pacífico. Guayaquil enviaba madera y pez, Chile enviaba trigo, Guatemala intercambiaba cacao por tejidos y plata de México. Se fortalecía la búsqueda de sereidad en unos, mientras en otros se afianzaba su No sereidad; la de aquellos, al servicio de los primeros. Los nuevos SERES comerciantes, no solo lo fueron de aquí, sino de allí y de acullá. Muchos de los productos que estos comerciantes hacían fluir por diversas rutas, no eran otra cosa que meros acompañantes en el comercio de la plata. Las remesas de carácter oficial de plata a España tocaron techo en 1595. Los comerciantes habían conseguido llevar su identidad al punto más alto de la historia de la época. Comprobaron que el Ser Es y que siendo, pueden llegar muy alto.
Tan alto que su año más importante para las exportaciones españolas antes del siglo XVIII, tanto en volumen como en variedad fue 1608. Pero las vacas gordas nos son perpetuas pues aunque se mantuvieron mejor que las importaciones desde América, el tamaño de las flotas, la regularidad de los envíos y el valor de los productos comenzaron a irse a pique muy rápidamente. Hasta la naturaleza se ensañó. Terribles epidemias arrasaron todo lo que encontraban a su paso; la producción y el comercio resultaron afectados de diversas formas: decayeron las prestaciones de servicios y el pago de los tributos; subieron los precios; se retuvo más plata en el Nuevo Mundo para pagar los precios más altos. Los turnos de mano de obra abastecían a Potosí y en México un uso creciente de la fuerza de trabajo libre y de esclavos completó las necesidades[9].
¿Comenzaba la decadencia identitaria del comercio?
Para quienes estaban sólidos y tenían inversiones NO; pero para aquellos que no habían sabido reinvertir el dinero, los problemas se les venían encima. Para ejemplo, lo que nos dice López Portilla avocando a Braudel:“Desde 1630 hasta casi finales del siglo XVII, la producción comenzó a descender en las minas de plata por la dificultad de disponer fácilmente de los suministros de mercurio. Además a medida que desaparecía la población indígena, el precio de los alimentos subía y costaba más mantener a los mineros, al tiempo, las colonias empezaban a enviar menos a España, y España era cada vez más incapaz de enviar los bienes que los colonos deseaban comprar. Los españoles no podían seguir contando con la población indígena para abastecerse de productos básicos. Esta reducción de la dependencia con respecto a España coincidió con la decadencia de la metrópoli, a medida que decaía su industria, sus exportaciones consistían cada vez más en materias primas y productos sin elaborar y menos en bienes manufacturados. Y precisamente las materias primas y los productos alimenticios eran los más perecederos y los que menos se necesitaban en las colonias Además España se vio afectada por violentas plagas, pérdidas de cosechas y hambrunas prolongadas. Igualmente la corona y su casa de contratación jugaron un papel negativo en todo esto, por las confiscaciones de los cargamentos de plata indiana, esto afectó el comercio y la productividad en general”[10].
Ayudaron a este ocaso, otros dos hechos: la piratería y la falta de circulante. El caso de la piratería, afectó el comercio español por vía marítima desde Valparaíso a Acapulco durante el siglo XVII. Esto cambió el sistema de transporte desde las bodegas de los barcos por los lomos de las mulas, pero estas rutas terrestre planteaban otros problemas relacionados con el tiempo, la duración de los viajes y el costo de estos que se incrementaba. La falta de circulante, el otro problema, se debió a que el comercio estaba respaldado por un tipo de moneda de plata, pero sin este respaldo, tenían que recurrir al antiguo trueque, que no era fácil para hacerle seguimiento a largas distancias. Pero la Corona, con todo y estos enormes problemas seguía recaudando si ningún tipo de problema. Su identidad seguía consolidándose casi que intacta.
Una identidad más fuerte
A los españoles les salió contrincante; eran unos verdaderos lobos de mar. Poseían la flota mas organizada de toda Europa; tan organizada que podían enfrentar tres naciones al tiempo. Llegaban los holandeses. Su objetivo no era otro que el comercio; cueros, azúcar, chocolate y tintes. Holanda quería derrotar el sistema comercial español, como otros países entre ellos Inglaterra y Francia. Los holandeses capturaron pequeños territorios en el Caribe, que España no había considerado ocupar de manera efectiva. Así fue como lograron penetrar “metiéndoseles al rancho”: los holandeses en Curazao, los franceses en Martinica y Guadalupe y los ingleses en barbados y Jamaica. Antes no habían podido entrar, pues el saqueo y la piratería fue preferido al comercio de contrabando: Los ingleses y los franceses al descender los precios de los españoles enfrentaron el problema de oferta, demanda, almacenamiento y transporte de mercancías voluminosas.
Colofón
La expansión de Europa, provocó la conexión entre España y el nuevo Mundo, a partir de colonias. El SER europeo con el NO SER de las colonias. Pero este “acercamiento”entre España y el Nuevo Mundo, produjo uno de los saqueos y expoliaciones mas inhumanas de toda la historia de la humanidad generando un monstruo desalmado pero que les permitía buscar la identidad ansiada: el mercantilismo monopolístico.
El oro, pero sobre todo la plata americana, produjo en Europa toda una revolución comercial y de precios. Una economía emergente, que llegó a fortalecer a los bancos de Génova y de Holanda.
España dominó como centro de poder, deshumanizando la gente de sus colonias.
El problema ético de la colonia se manifestaba en un no reconocimiento del otro
Citas textuales
[1]Documento elaborado con base en el capítulo octavo intitulado “España y América: El comercio Atlántico, 1492 – 17” del libro América Latina en la Época Colonial, recopilación realizada por Miguel León Portilla. * Estudiante de la Maestría en Filosofía Latinoamericana de la Universidad Santo Tomás
[2] COLMERARES, Germán. “La Economía y Sociedad Coloniales” en la Manual de Historia de Colombia. Editorial Tercer Mundo, Bogotá 1994, página 241.
[3] BRUDEL, Fernand. “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
5] LEON PORTILLA, Miguel. América Latina en la Época Colonial. España y América de 1492 a 1808. Editorial Critica. Página:
[6] BRUDEL, Fernand. “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Página 643.
[7] Ídem. Pág. : 251
[8] Ídem. Pág. 252
[9] Ídem. Pág. 255
[10] Ídem. Pág. 256
BIBLIOGRAFÍA
BRAUDEL, Fernand. . “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Fondo de Cultura Económica. Tomo I. México, 2005
NERUDA, Pablo. Canto en general. Editorial Orbis, Barcelona 1950.
BIBLIOGRAFÍA
BRAUDEL, Fernand. . “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Fondo de Cultura Económica. Tomo I. México, 2005
NERUDA, Pablo. Canto en general. Editorial Orbis, Barcelona 1950.
COLMERARES, Germán. “La Economía y Sociedad Coloniales” en la Manual de Historia de Colombia. Tomo I. Editorial Tercer Mundo, Bogotá 1994
LEON PORTILLA, Miguel. América Latina en la Época Colonial. España y América de 1492 a 1808. Editorial Critica.
LEON PORTILLA, Miguel. América Latina en la Época Colonial. España y América de 1492 a 1808. Editorial Critica.
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